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Tecnologías digitales para la Acción Social

Tecnologías digitales para la Acción Social

Desde que hace dos años la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras (APBA), propietaria del Puerto de Tarifa, hizo público su proyecto de ampliación, la división de la ciudadanía respecto a la construcción de un megapuerto en la localidad se ha hecho cada vez más y más profunda. Se trata de convertir el actual puerto pesquero y deportivo en una enorme instalación portuaria, que casi duplica las dimensiones del centro histórico de Tarifa y que, como no podía ser de otra manera, destruye una zona que pertenece al Parque Natural del Estrecho y posee un gran valor ecológico, histórico y cultural.

La APBA actúa con independencia de instituciones públicas locales, como por ejemplo el Ayuntamiento, y, por tanto, a espaldas de los verdaderos intereses y necesidades de la población. ¿Realmente esto es lo que la gente en Tarifa quiere? ¿Esto es lo que la localidad necesita? ¿En base a qué criterios ha realizado el proyecto la APBA? Tarifa es un municipio que tradicionalmente se ha dedicado a la agricultura, la ganadería y la pesca – captura artesanal y elaboración conservera-. Desde los años 80 del siglo pasado su desarrollo ha ido dependiendo progresivamente del turismo deportivo y vacacional y de todas las actividades económicas que éste genera como son el comercio, la hostelería y la actividad inmobiliaria – datos del Instituto de Estadística de Andalucía-. En un entorno macro y micro económico de crisis, el recurso a la creación de empleo y el beneficio común para legitimar actuaciones que van en contra de los valores patrimoniales de la población se ha convertido en un tópico.

 

Pero la cuestión aquí no es una simple disyuntiva entre “Sí al megapuerto” o “No al megapuerto” sino la confrontación entre dos formas totalmente yuxtapuestas de entender el modelo de desarrollo local. La población está dividida entre quienes piensan que va a significar una oportunidad para generar riqueza y empleo y los que opinan que el coste de la pérdida de patrimonio histórico y medioambiental es demasiado alto y apoyan un modelo de desarrollo sostenible. ¿Es posible armonizar el desarrollo económico y social de un territorio con el respeto a su valor y riqueza medioambientales únicos en el mundo?

Diversas organizaciones, asociaciones y colectivos ciudadanos y ecologistas se han agrupado en torno a dos plataformas, No al megapuerto. Tarifa sí y Ojalá lo pongan ya, lo cual en sí ya merece el reconocimiento por su valor como manifestación de participación y movilización popular.

Sin embargo, hay una clara diferencia de estrategia informativa y comunicativa entre una y otra plataforma respecto a la presencia y visibilidad en la calle y en los medios de comunicación y, sobre todo, respecto a la utilización de los medios digitales para informar y difundir al máximo el proyecto del APBA y la actividad de la propia plataforma. No al megapuerto. Tarifa se ha constituido en asociación ciudadana, ha llevado a cabo una campaña de recogida de firmas en apoyo al manifiesto, en medios analógicos y digitales, ha editado y difundido entre la población el díptico “¿Necesita Tarifa un megapuerto?, descargable también desde Internet, ha subido varios vídeos a YouTube:

Ha creado una “causa” en redes sociales como Facebook, a la que se han unido más de 2.500 personas de todo el mundo, convirtiéndose por tanto en una tribu; ha formado un grupo en flickr donde cualquiera puede subir fotos, etiquetarlas, compartirlas y añadir comentarios como forma de protesta contra lo que consideran un abuso contra el medioambiente; y ha creado un blog en el que se recoge, se comparte, se coordina y se edita toda la información disponible hasta el momento sobre el proyecto y la que genera los colectivos integrados en la plataforma: el manifiesto de la asociación; noticias, seguimiento informativo y notas de prensa; documentos como el proyecto de infraestructura portuaria del APBA, estudio de impacto medioambiental, alegaciones, cartas y preguntas parlamentarias de los distintos colectivos y organizaciones ecologistas y ciudadanas, documentos legislativos e informes medioambientales; y un apartado donde los/as internautas pueden dejar su opinión… o su falta de argumentos. De esta forma ella misma se ha transformado en una red social, en una comunidad, al adoptar un enfoque más colaborativo y participativo, que beneficia tanto a las organizaciones que integran la plataforma como a los/as ciudadanos/as que la apoyan, y al facilitar la interacción entre sus miembros y la posibilidad de compartir el conocimiento y la información con otras redes sociales. Cualquier miembro puede crear, producir, editar, y compartir información con el resto de la comunidad.

 

¿En qué fase se encuentra el proyecto y las alegaciones? Según José Vicente Araújo, responsable de comunicación, pasada la fase de alegaciones, corresponde a la APBA contestarlas a través del Ministerio de Medio Ambiente y en su caso introducir modificaciones al proyecto inicial. Sin embargo no es su responsabilidad hacer llegar la respuesta a los alegantes. “Hemos sabido que algunas alegaciones han sido de bastante peso – asegura José Vicente- , incluidas las de Demarcación de Costas, la Almadraba y posiblemente Medio Ambiente, aunque lógicamente no nos consta por escrito”. El Parlamento Europeo y el español parece que se rigen por la misma consigna del silencio administrativo y no han dado respuesta a las preguntas formuladas.

No tienen certeza pero creen posible que la APBA esté trabajando ya en la modificación del proyecto inicial. Hace poco apareció la noticia de que el puerto de Granadilla, en Canarias (rechazo popular masivo, obras iniciadas), ha sido paralizado por un juez al considerar que afecta negativamente a un alga esencia en la cadena trófica de la zona . Esto sienta precedente y se erige como paradigma de movilización de la ciudadanía frente a la imposición de un modelo insostenible de desarrollo. En el caso de Tarifa, la ampliación del puerto afectaría a zonas de protección del Parque, específicamente la Isla de las Palomas, y al refugio de cetáceos en el centro del Estrecho. Esto hace albergar esperanzas.

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